jueves, 24 de marzo de 2011

Ese dia....

Amanece y ya sabes que no es un dia igual a los demás.

Bullicio en el ultimo dia laborable de la semana mayor. Se nota que la gente quiere dejarlo todo bien preparado para los días que vienen. Compras de ultima hora, algún que otro capirote. Ese dia es distinto, se siente distinto, se huele distinto. Es miércoles santo y sale la Soledad.

Tras ordenar el cuarto, te empeñas en colocar tu ropa lo mejor que sabes. Recurres a tu madre, plánchame la camiseta con la cual tocare la trabajadera que llevara a nuestra Madre. Zapatillas limpias, calcetines de todos los años, como talismán ante las duras calles. Pantalon de la hermandad y sudadera. Lo tengo todo? No…. El fajin. Todo bien puesto encima de la cama. La medalla que durante el año cuelga, decorando el cuarto y la ilusión y ganas, después de un año, que nunca falta.

Es la hora de comer. Prepárame unos buenos espaguetis con carne, para que no me flaqueen las fuerzas en los momentos duros. Y es terminar de comer con tu familia y amigos, y llegar ese momento de “vestirte”, de volver a sentirte costalero, ese sentimiento único e inexplicable. Citacion, café y pastel, y es la hora de subir a la Merced, a verla, a rezarle y pedirle, que lo hagamos como sabemos, con el corazón y entusiasmo. A su lado nuestro señor de la misericordia, sobrio y elegante como pocos hay.

Ya están encendiendo la cera, ya huele a incienso, nazarenos de ultima hora, todo en orden y el capataz llama para la ultima igualá. Ultimas indicaciones, consejos y animos, para que, de esta manera, pierda él también, los nervios. Los nervios a las trabajaderas, ahí se desaparecen, concentración máxima. Entra la cuadrilla de salida. Suena el martillo.

Que se abran las puertas. Estamos preparados.


No hay comentarios:

Publicar un comentario